Enfermedades profesionales más frecuentes (II). Dermatitis laboral

Con esta entrada, damos continuidad a la serie sobre las enfermedades laborales más frecuentes en España y que pretende hacer énfasis en es efectos sobre la salud y seguridad de los trabajadores, el cual siempre ha sido bastante menos visible o patente para la sociedad que los accidentes de trabajo.

En esta ocasión trataremos brevemente acerca de la dermatitis de origen laboral, la cual según el Observatorio Estatal de Condiciones de Trabajo, se encuentra dentro de las 20 patologías laborales diagnosticadas más habituales en España durante el periodo 2007-2012 junto con otras como la hipoacusia, el asma, la bursitis de la rodilla, la silicosis y la conjuntivitis.

Causas

La dermatitis es una inflamación de la piel debida a la exposición de la piel a determinadas sustancias presentes en el ámbito de trabajo. Se distinguen dos tipos de dermatitis de contacto: irritantes y alérgicas.

La dermatitis irritante se desencadena por el contacto de la piel con una sustancia irritante y que produce daños en la piel. Constituye la inmensa mayoría de las dermatitis de contacto, y suele incidir sobre las zonas que tienen exposición directa sobre el agente irritante. Los irritantes más comunes son aceites de corte y otros disolventes, álcalis y ácidos, además y los agentes presentes en el trabajo en condiciones de humedad, los cuales retiran el manto graso de la piel de forma que permite el fácil acceso de las sustancias a través de la piel.

Las dermatitis alérgicas se producen por la sensibilización desarrollada a una sustancia tras la exposición a la misma, y que desencadena una reacción inmune en el trabajador. El periodo de sensibilización puede variar de días, a meses, e incluso años. Se trata de una reacción diferente a la dermatitis irritante ya que mientras que el ésta la respuesta está relacionada con la exposición, en el caso de la dermatitis alérgica, una vez que se ha desarrollado la sensibilización, la reacción puede dispararse incluso con exposiciones muy pequeñas a la sustancia específica para la cual se ha desarrollado la sensibilización.  Los agentes sensibilizantes más comunes son las sales de cromo, el níquel, las resinas epoxi, el formaldehído, polvos de madera y harinas, etc.

Incidencia

La bibliografía nos señala que las actividades que más habitualmente están relacionadas con el desarrollo de dermatitis entre sus trabajadores son las siguientes:

Minero y explotación de canteras
Otros servicios personales (en particular, peluquerías y otros tratamientos de belleza)
Fabricación de automóviles e industrias del plástico
Personal sanitario y de fabricación de productos farmacéuticos
Actividades de descontaminación y otros servicios de gestión de residuos
Fabricación de productos de caucho y plásticos
Fabricación de productos metálicos
Industria alimentaria: panaderos y pasteleros
Industria del calzado: colas o pegamentos
Veterinarios y ganaderos

Medidas de prevención

El primer paso en la prevención de riesgos es eliminar el riesgo, siempre que sea posible, deberemos intentar eliminar completamente la sustancia causante de la dermatitis sustituyéndola por otra sustancia no tóxica o menos tóxica.

Adicionalmente puede optarse por medidas de otro tipo, como limitar el tiempo de exposición a la sustancia o la instalación de sistemas de extracción localizada para minimizar la exposición al agente causal.

Por otro lado, y de forma complementaria puede optarse por medidas de higiene personal que pasan por la facilitación de instalaciones donde los trabajadores puedan retirar la sustancia de la piel mediante el lavado tantas veces como sea necesario. En este punto deberemos tener en cuenta que el agente detergente no deberá dañar la piel del usuario al retirar la capa grasa de la piel o mediante abrasión mecánica excesiva. Además, tras el lavado el uso de cremas de manos u otros emolientes, pueden ayudar al reemplazo de los aceites naturales de la piel.

Uso de Equipos de Protección Individual

En este punto, debemos reseñar aquí la importancia que tienen el uso de los Equipos de Protección Individual como medida preventiva de este tipo de enfermedades, cuando el resto de medidas no ha podido reducir el riesgo a niveles aceptables, o también para su uso como forma complementaria al resto de las medidas aquí comentadas.

Debido a que la mayor parte de las dermatitis por contacto se desarrollan en las manos de los trabajadores, debemos hacer una mención especial a los guantes de protección. Así, y dado que la mayoría de los agentes irritantes y sensibilizantes son agentes químicos, los guantes de protección contra riesgos químicos que cumplen los requisitos de la norma EN 374-1:2003 serán la opción mayoritaria en la mayoría de los casos.

En este sentido, debemos hacer hincapié en que la elección del guante apropiado, se deberá tener en cuenta la naturaleza química del agente causal, ya que los guantes de protección contra sustancias químicas son ensayados para determinar la permeabilidad del material constitutivo del EPI frente a distintos tipos de sustancias químicas. El fabricante indicará en su folleto informativo los niveles de prestación alcanzados para los distintos tipos de sustancias químicas frente a las cuales el EPI ha sido ensayado.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que los guantes de protección contra sustancias químicas suelen estar confeccionados a partir de algún tipo de polímero, por lo que la mano puede sudar durante su uso. El sudor es por sí mismo un irritante, por lo que debe tenerse en cuenta que el guante debe cambiarse con regularidad.

En los últimos tiempos, las cremas protectoras se han convertido en un buen complemento en la protección de la piel frente a sustancias irritantes. No obstante, nunca se debe olvidar que estas cremas no son en ningún caso un sustitutivo o un medio de protección equivalente a un guante de protección impermeable. Además, las cremas protectoras sólo son eficaces en la piel sana. Las cremas de protección deben estar adaptadas al tipo de agresión característica del medio de trabajo (tipo de sustancia química, radiación solar, etc.)

Por último, en determinadas situaciones puede ser necesaria la utilización de ropa de protección que impida el contacto de las sustancias químicas con la piel del trabajador. En este caso no estamos hablando de ropa corriente que tiene como fin el evitar que el usuario ensucie sus prendas habituales (en este caso no hablamos de EPI), sino de prendas de protección que tienen como finalidad el ofrecer una barrera eficaz contra la penetración de sustancias químicas que puedan actuar como irritantes y/o alérgenos.

Dependiendo de las características del riesgo químico (nivel de riesgo evaluado, forma física y cantidades en las que se presente el contaminante), se elegirá un tipo de prenda u otro, cuyos requisitos están definidos en las correspondientes Normas:

  • Tipo 1: Trajes herméticos a gases (EN 943-1:2015)
  • Tipo 1-ET (EN 943-2:2002): Trajes herméticos a gases destinados a equipos de emergencias.
  • Tipo 3: Protección frente a líquidos (EN 14605:2005+A1:2009)
  • Tipo 4: Protección frente a pulverizaciones de líquidos (EN 14605:2005+A1:2009)
  • Tipo 5: Protección frente a polvo y partículas sólidas (EN ISO 13982-1:2004)
  • Tipo 6: Protección frente a pequeñas salpicaduras (bajo nivel de protección) (EN 13034:2005+A1:2009)

Como siempre recordamos en estos casos, únicamente los equipos debidamente certificados según el RD 1407/1992 podrán ofrecernos una garantía acerca de que el EPI se comportará como se espera de él que se comporte. Además de ello es absolutamente fundamental que el EPI haya sido seleccionado según las indicaciones que se detallan en el RD 773/1997 y que sea utilizado siguiendo de forma precisa las instrucciones que el fabricante detalla en su folleto informativo.

Como hemos podido ver, la dermatitis profesional es una de las enfermedades profesionales más comunes en el ámbito laboral. Esperamos que esta brevísima entrada de nuestro blog ponga de relevancia la importancia que tienen las enfermedades profesionales en las condiciones de salud y seguridad en el trabajo, así como sobre los distintos medios de protección de los cuales se puede disponer a la hora de combatirlas.

10 cosas que debes saber sobre el trabajo con exposición al frío

10 cosas que debes saber sobre el trabajo con exposición al frío

Todavía hace calor, aún se está a gusto paseando por las playas y los parques. Pero el calendario nos indica que el verano toca a su fin, y como nos recordaría el pobre Ned Stark, “se acerca el invierno”.

Aunque aún hace calor, en breve los trabajadores que trabajan al aire libre tendrán que soportar las inclemencias invernales. Otro grupo muy importante de trabajadores, como aquellos que desarrollan habitualmente su labor en cámaras frigoríficas o en otros puntos de la cadena alimentaria, están permanentemente expuestos a este agente físico que supone una amenaza para la salud y seguridad de los trabajadores, aunque a veces pase inadvertida o, en la mayoría de los casos, sea infravalorada.

En esta entrada queremos hacer un breve recordatorio de los puntos clave que todos debemos recordar acerca de la protección de la salud de los trabajadores expuestos al frío y de los Equipos de Protección Individual que se utilizan habitualmente en estos entornos.

  1. Tres parámetros a tener en cuenta: Temperatura, viento y humedad. Para evaluar el riesgo por frío, debemos tener en cuenta que no sólo la temperatura, sino que también la velocidad del viento y la humedad presentes influirán en el balance térmico que nos permitirá determinar si los trabajadores pueden sufrir daños a la salud como consecuencia de exposición al frío.
  2. Hay que tomar en consideración las particularidades de la tarea… El calor metabólico generado por el propio organismo también juega su papel en el balance térmico que debemos realizar en nuestra evaluación. Debemos recordar que en general, no debemos sobreproteger a los trabajadores a la hora de la selección de los EPI. En el caso de la protección contra el frío, un aislamiento térmico excesivo provocará la sudoración del trabajador, lo cual puede agravar las consecuencias de la exposición al frío. Otro factor a tener en cuenta es la posibilidad de que la tarea a realizar suponga la exposición a temperaturas cambiantes a lo largo de la jornada laboral.
  3. No nos olvidemos del trabajador. A fin de cuentas, son ellos/as las que desempeñan la tarea, quienes están expuestos/as al riesgo, y quienes llevan el EPI. Ahora sabemos que algunas endocrinopatías pueden favorecer la hipotermia en determinadas circunstancias. También hay que tener en consideración que el consumo de determinados medicamentos (fenotiacinas, barbitúricos, benzodiacepinas y hipoglicemiantes), pueden afectar la función de regulación térmica del organismo. Todo ello deberá ser tenido en cuenta a la hora de evaluar el riesgo por frío.
  4. Los efectos del frío van más allá de los estornudos y el catarro. La bibliografía nos advierte que una temperatura ambiente inferior a 5 °C, puede tener efectos directos sobre la salud de los trabajadores expuestos. Además de los efectos que se conocen popularmente, hay evidencia documentada de que el frío puede fomentar la aparición de trastornos musculo-esqueléticos (primera causa de baja laboral temporal), provocar hipersensibilidad y alergia al frío, propiciar la aparición de afecciones respiratorias (asma, bronquitis, etc.), cardiovasculares, articulares y digestivas, y un largo etcétera que culmina con la hipotermia, poniendo de manifiesto así la importancia de ofrecer una protección eficaz frente a este agente.
  5. El riesgo se combate con un EPI (y no, no vale con un simple abrigo). Ante todo, y sobre todo, cuando en una determinada tarea los trabajadores estén expuestos al frío, debemos seguir los preceptos marcados en la Ley 31/1995 para determinar el nivel de riesgo al que están expuestos los trabajadores. En caso de que se determine que existe un riesgo, deben aplicarse las medidas preventivas de índole organizativa, técnica o de cualquier otra naturaleza para neutralizar el riesgo, o para reducirlo a límites admisibles. Pero, si tras ello el riesgo persiste, ¡debemos usar un EPI!. Y nos referimos a cualquier prenda de abrigo (por buena que ésta pueda ser). Un EPI es un EPI, con todo lo que ello implica, es decir, con todas sus pruebas, ensayos, normas, niveles de prestación y comprobaciones asociadas a estos equipos, cuyo único fin es poner en el mercado un elemento de seguridad que se comporte como se supone que se tiene que comportar. En el caso de la protección contra el frío, la evaluación de riesgo contra el frío nos dará un valor de aislamiento térmico requerido para mantener la temperatura del trabajador en condiciones óptimas, durante el tiempo previsto de exposición. A la hora de traducir este dato en la cantidad y prestaciones de la prenda o prendas a utilizar, sólo el vestuario de protección que ha sido sometido a los procesos de evaluación del RD 1407/1992 podrá ofrecer valores de niveles de prestación que se relacionen con los datos obtenidos en la evaluación correspondiente de forma fiable.
  6. Tres normas para prendas…En caso de tener que recurrir al EPI para proteger a los trabajadores frente al frío, existen tres normas que definen requisitos de prestación para las ropas y guantes contra el frío:
    • UNE-EN 14058:2004. Prendas de protección contra ambientes fríos. Destinadas a ambientes de temperatura igual o superior a -5 °C con o sin presencia de viento y humedad. El parámetro de referencia es la Resistencia térmica, que mide la propiedad del material a evitar el flujo de calor que sale del cuerpo. Opcionalmente define requisitos para el aislamiento térmico efectivo y resultante. También prevé la opción de exposición al viento y al agua mediante los requisitos opcionales de permeabilidad al aire y resistencia a la penetración de agua.
    • UNE-EN 342:2004. Prendas y conjuntos de prendas de protección contra el frío. Destinadas a situaciones con temperaturas inferiores a los -5 °C. Obliga al ensayo del aislamiento térmico efectivo y resultante. Del mismo modo, es obligatorio que estas prendas presenten resistencia a la penetración de aire. Manteniéndose opcional la posibilidad de resistencia al agua.
    • UNE-EN 511:2006. Guantes de protección contra el frío. Norma destinada a guanes de protección contra el frío por conducción y convección hasta los -50 °C. Define requisitos para el frío por convección (aislamiento térmico) y frío por contacto (resistencia térmica a bajas temperaturas). Además el guante debe ser evaluado para determinar su resistencia a la penetración del agua.
  7. …y también para calzado. Cuando se trabaja en el exterior en condiciones climatológicas frías (no extremas) o en la industria alimentaria, puede seleccionarse calzado de seguridad, protección o trabajo (normas UNE-EN ISO 20345:2012, UNE-EN ISO 20346:2014 y UNE-EN  ISO 20347:2013 respectivamente), que incorporen la propiedad adicional de aislamiento frente al frío del piso, marcada con el código CI.
  8. El frío afecta a otros tipos de EPI. El comportamiento y las prestaciones de algunos tipos de EPI pueden verse afectados por las bajas temperaturas, sobre todo aquellos que están destinados a ofrecer protección frente a impactos mecánicos, debido al incremento en la rigidez de los materiales constitutivos de los EPI. Así, los protectores oculares contra impactos de partículas según UNE-EN 166:2002 pueden ser ensayados a temperaturas extremas para comprobar su comportamiento en entornos fríos. Del mismo modo, los cascos de protección contra impactos y contra golpes en la industria (EN 397, EN 812 y EN 14052) pueden someterse opcionalmente a ensayos de impacto a temperaturas de -20 °C, -30 °C o incluso -40 °C (sólo EN 14052).
  9. Protege también tu cabeza. Aunque los gorros y cubrecabezas están fuera del ámbito de aplicación de las normas antes citadas, alrededor del 50% del calor corporal se pierde a través de la cabeza. Debería usarse un gorro de lana o similar para evitar la pérdida excesiva de calor.
  10. Mejor varias capas de protección. Las capas de protección proporcionan mejor protección que una única prenda debido al aire que hay entre las capas. Por otro lado, las múltiples capas dan la opción de adaptarse a las condiciones de temperatura cambiantes al poder abrir o quitar alguna capa para evitar una sobreprotección que pudiese dar lugar a la sudoración. La capa más interna, además de aislamiento debería permitir retirar la humedad, manteniendo la piel del usuario seca. Además, las capas adicionales de ropa deberían permitir abrirse o retirarse para evitar la sudoración. Las chaquetas externas deberían tener elementos de cierre y abertura en cintura, cuello y puños para ayudar en el control de la cantidad de calor retenido.

Enfermedades profesionales más frecuentes. Asma.

Las enfermedades profesionales son las grandes olvidadas del mundo de la Prevención de Riesgos Laborales, donde siempre se ha puesto más énfasis en la prevención del accidente que la enfermedad profesional. Es un hecho que queda plasmado incluso en la Estrategia Española de Salud y Seguridad en el Trabajo 2015-2020, donde se reconoce la necesidad de incidir aún más en las enfermedades profesionales, promoviendo la prevención antes que la rehabilitación o el abandono temprano del trabajo por motivos de salud.
ASEPAL siempre ha querido llamar la atención de todo el colectivo involucrado en la mejora de la Salud y la Seguridad en el Trabajo, acerca de la importancia que tiene tanto para las organizaciones como del conjunto de la sociedad la lucha contra las enfermedades profesionales.
En este sentido, queremos iniciar una mini-serie de entradas destinadas a tratar de forma resumida las causas y la incidencia de las principales enfermedades profesionales registradas en España, además de tratar brevemente los tipos de EPI que pueden usarse como medio en la lucha contra la incidencia de enfermedades profesionales.
En esta entrada trataremos el asma de origen laboral, el cual según Observatorio Estatal de Condiciones de Trabajo, se encuentra dentro de las 20 patologías laborales diagnosticadas más habituales en España durante el periodo 2007-2012 junto con otras como la hipoacusia, la dermatitis, la bursitis de la rodilla, la silicosis y la conjuntivitis.
Causas
El asma ocupacional o asma laboral es la enfermedad respiratoria laboral con mayor incidencia, a pesar de que en los últimos años se constata una tendencia a la baja. Esta patología consiste en un cuadro de obstrucción bronquial reversible, total o parcialmente, al flujo aéreo asociado a una hiperreactividad bronquial, como consecuencia de la exposición a polvo, vapores, gases o humos presentes en el lugar de trabajo.
El desarrollo de la enfermedad, además de la exposición a los agentes sensibilizantes (alérgenos), depende de otros factores como la existencia de un historial previo de atopía, hiperreactividad bronquial o consumo de tabaco.
Los agentes sensibilizantes que más habitualmente podemos encontrar en la bibliografía son: las enzimas (14%), isocianatos (13%), animales de laboratorio e insectos (12%), soldaduras (9%), harinas (7%) y glutaraldehído (5%)
Incidencia
Aunque los datos relativos a la incidencia de esta enfermedad no son muy precisoas, se estima que en España entre un 10% y un 25% de los casos totales de asma en adultos están relacionados con el trabajo, lo cual supondría cerca de 300.000 casos en España. Desgraciadamente, y como sucede en muchas otras enfermedades laborales, el establecimiento de una causa directa en el medio laboral puede ser un proceso largo y laborioso.
Sectores más frecuentes
En la siguiente tabla se relacionan algunas de las ocupaciones para las que se ha encontrado evidencia de estar relacionadas con el desarrollo de un asma relacionado con el trabajo.
blog agosto
Aunque aquí sólo se mencionan algunas de estas profesiones, deberemos prestar especial atención a todas aquellas actividades en las cuales los trabajadores estén expuestos a sustancias con la notación “Sen” en la lista de Límites de exposición profesional para agentes químicos en España, y a sustancias en cuya etiqueta figuren las frases “H334” (Puede provocar síntomas de alergia o asma o dificultades respiratorias en caso de inhalación) o “H335” (Puede irritar las vías respiratorias)
Medidas de prevención
No nos cansaremos de insistir en que el primer paso antes de adoptar o considerar cualquier medida preventiva, es el conocimiento preciso acerca de las distintas fuentes de riesgo, así como de todos los procesos que se desarrollan en las tareas objeto de estudio, y las características particulares de todos y cada uno de los trabajadores que desempeñan la tarea en cuestión.
Así, en la prevención del asma ocupacional, en primer lugar se deberá determinar si existe exposición a agentes sensibilizantes y en caso de existir, cuantificar esta exposición. Se deberán identificar también las tareas en las que se puede producir generación de polvos, gases, humos y vapores.
En ocasiones, cuando se ha recurrido a la limitación de la exposición a través de la sustitución de las sustancias causantes de sensibilización (en caso de que esto sea posible), la modificación de procesos y otras medidas destinadas a la limitación de la generación y propagación de polvos, gases, humos y vapores; el uso del Equipo de Protección Individual (EPI) puede ser de utilidad en la limitación de la exposición de los trabajadores a los agentes sensibilizantes.
Dado que la exposición al agente causal se realiza a través de la inhalación de dicha sustancia, en los casos antes citados, se recurrirá al uso de un Equipo de Protección Respiratoria (EPR). En este sentido, siempre insistimos en que la selección y posterior uso de un EPR ha de hacerse únicamente dentro de un programa de protección respiratoria adecuado, el cual deberá ser elaborado por personal cualificado. Algunas de las cuestiones que deberán resolverse en la elaboración del programa de protección respiratoria son:
  • ¿Hay suficiente oxígeno durante todo el tiempo que dure el trabajo o la exposición? En caso de que la atmósfera en la que se desarrollen las tareas no disponga de suficiente oxígeno durante todo el tiempo que dura la exposición, deberán considerarse EPR aislantes del medio (autónomos o semiautónomos). Si por el contrario, hubiese suficiente oxígeno, el uso de EPR filtrantres podría considerarse.
  • ¿Qué sustancias peligrosas, incluyendo asfixiantes, pueden encontrarse? ¿Cuáles son sus propiedades físicas y químicas? ¿Cuáles son sus efectos en el organismo? Debemos conocer absolutamente todo acerca de la sustancia o sustancias a las que haremos frente ya que en función de la existencia de un tipo u otro de contaminante, deberemos seleccionar distintos tipos de filtros respiratorios, en caso de que ésta sea la opción que hemos seleccionado.
  • ¿Cuáles son las concentraciones más altas posibles en la atmósfera? ¿Cuáles son los límites de exposición ocupacional relevantes o los límites de seguridad? En función del nivel de contaminantes presente en la atmósfera, deberemos seleccionar filtros respiratorios de una eficacia u otra. Así mismo, deberemos considerar si a lo largo de la tarea puede presentarse una situación en la cual se genere una atmósfera inmediatamente peligrosas para la salud o la vida, en la cual la concentración de sustancias peligrosas incluyendo asfixiantes o los niveles de oxígeno son Inmediatamente Peligrosos para la Salud o la Vida (IPSV, IDLH en inglés) del usuario, de tal forma que puede ser incapaz de escapar de la zona sin ayuda.

En situaciones IPSV se necesita un alto nivel de protección respiratoria.

  • ¿Qué otros riesgos (salpicaduras, chispas, incendio, inflamabilidad) están asociados con el trabajo/ proceso?
Además de todo ello, el programa de protección respiratoria deberá tener en cuenta las características de la tarea (ritmos de trabajo asociados a la misma, niveles de temperatura, humedad, visibilidad y movilidad requeridas, etc.) y de los trabajadores que la vayan a realizar (estado físico, presencia de bello facial, uso de gafas correctoras, etc.) La consideración de estos factores es absolutamente fundamental para que el uso del EPR sea eficaz.
Puede consultarse en detalle la normativa asociada a los EPR en este enlace.
Por último, y como siempre es imprescindible formar e informar a los usuarios de los EPR en el correcto uso de los equipos. El uso de un EPI en general, y de un EPR en particular, no suele ser tan sencillo como aparenta, y en caso de que se utilice de forma incorrecta, las propiedades de protección que el fabricante previó durante la fase de diseño y fabricación se verán seriamente menoscabadas. Por ello, los fabricantes elaboran de forma minuciosa sus folletos informativos con el único fin de mostrar al usuario la forma correcta de utilización del EPI.
Desde ASEPAL repetiremos siempre que, cuando el EPI debe ser utilizado, la única forma que hay de que el equipo cumpla con su función protectora es haciendo un uso adecuado de un EPI debidamente certificado y seleccionado. Cuando hablamos de uso adecuado, nos referimos a un uso que se ciñe a lo establecido por el fabricante en su folleto informativo. El no cumplimiento de esta regla de oro comprometerá seriamente la salud y la seguridad de los usuarios de EPI.

¿Sabes que en verano también utilizarás EPI?

Llegan las tan ansiadas vacaciones estivales, momento para reponer fuerzas después de un duro año de trabajo. Tiempo de sol, playa, piscina, y todas aquellas actividades que no podemos hacer a diario. Es momento de olvidarnos del trabajo durante unos días y pensar sólo en nosotros/as.

Sin embargo, aunque entremos en un periodo de relax, desde ASEPAL queremos hacer un pequeño recordatorio para que no olvidemos que debemos disfrutar de las actividades propias del verano y las vacaciones con seguridad, y aquí los Equipos de Protección Individual (EPI) también juegan un papel muy importante, aunque pudiera parecernos lo contrario.

De forma general, tenemos asociado el concepto de EPI al ámbito laboral, y gracias a la labor de todos los implicados en la Salud y Seguridad en el Trabajo, sabemos que en nuestros trabajos debemos usar determinados tipos de protección en función de los riesgos a los que nos enfrentemos. No obstante, a veces no tenemos el mismo nivel de concienciación en lo relativo a los EPI que deberíamos usar en la playa, en la piscina, con nuestros/as hijos/as, etc., en esta entrada queremos hacer un brevísimo repaso a los EPI que suelen usarse en las actividades estivales y las normas asociadas a ellos.

¡Protege tus ojos del Sol!

En España, durante los meses de verano, es frecuente que el índice que mide la intensidad ultravioleta procedente de la radiación solar oscile entre 8 y 11.

Así, debemos proteger nuestra piel y nuestros ojos de esta radiación que, siendo muy reconfortante mientras disfrutamos de ella en la playa, en la piscina o en el monte, nos obliga a tomar algunas precauciones. Así, además de proteger nuestra piel, debemos proteger también nuestros ojos.

En efecto, las gafas de sol que utilizamos habitualmente en nuestra vida corriente son un EPI de Categoría I. Ya hemos dicho en otras ocasiones que el ámbito del RD 1407/1992 no se limita a los EPI usados en el entorno laboral, y las gafas de sol son tal vez el ejemplo más representativo de esto.

La norma que describe los requisitos de seguridad de las gafas de sol para uso general es la EN ISO 12312-1:2013, aunque es posible que en el mercado aún se encuentren algunas gafas certificadas con la anterior norma, EN 1836:2005+A1:2007.

¡Nada, chapotea y disfruta!, pero con seguridad

Y es que un refrescante chapuzón es la mejor forma de combatir el calor y disfrutar de nuestros momentos de ocio. La primera regla de seguridad para acercarse al agua es saber nadar, regla que cumple la mayoría de los adultos, pero hay muchos niños y niñas que están aprendiendo a nadar y que necesitarán de ayudas a la flotación.

Las ayudas a la flotación para el aprendizaje de la natación están destinadas a ayudar a aprender a nadar a personas (en particular niños) que están o bien familiarizándose con el medio acuático, o bien adquiriendo las técnicas y estilos de la natación o desarrollando estas habilidades. Este tipo de ayudas a la natación no deben confundirse con las prestaciones que da un chaleco salvavidas (que proporcionan al usuario una sustentación en el agua en posición cara arriba independientemente de sus condiciones físicas), y deben usarse siempre respetando una serie de condiciones de uso y bajo supervisión.

En este nivel de protección estamos hablando de EPI de Categoría II, luego ya se trata de equipos que deben estar debidamente certificados. La norma armonizada que deben cumplir estos EPI es la EN 13138-1:2008.

En situaciones como la práctica de deportes acuáticos, donde sea necesario garantizar la flotabilidad de un nadador ya experimentado, la norma EN ISO 12402 define los requisitos que deben cumplir los chalecos salvavidas, los cuales proporcionan al usuario una sustentación en el agua en posición cara arriba independientemente de sus condiciones físicas; y también de otras ayudas a la flotación (distintas a las que veíamos anteriormente) que requieren que el usuario realice movimientos de natación y otros cambios de postura para mantenerse con la cara fuera del agua. Esta norma se divide en varias partes, las cuales definen a su vez distintos niveles de prestación asociados a distintas condiciones de uso.

Protégete también de los golpes

En verano la climatología invita a realizar muchas actividades como el ciclismo, deportes acuáticos, paseos en moto, etc., que no están exentas de cierto riesgo por golpes o choques.

Para poder gozar de estas actividades durante muchos años, y con salud, conviene proteger diversas partes del cuerpo mediante los siguientes EPI, siempre debidamente certificados según la norma correspondiente:

blog julio

Los EPI son siempre EPI

No importa si debemos protegernos en nuestro trabajo, o en nuestra piscina, en la playa o en el campo, jamás debemos olvidar que si existe un riesgo, ¡debemos protegernos!

Si nos debemos proteger con un EPI debemos exigir el mismo nivel de cumplimiento con la legislación vigente para el casco de bombero, que para el pequeño chaleco que le damos a nuestro/a hijo/a que está aprendiendo a nadar. Así pues, al igual que en nuestro trabajo debemos asegurarnos de que los EPI cuentan con el marcado y con el folleto informativo correspondiente, debemos ser igualmente celosos en revisar este tipo de información para los equipos que utilizamos o proporcionamos en nuestros momentos de esparcimiento.

La importancia por velar por la seguridad es la misma independientemente del ámbito, y la necesidad de cumplimiento con los requisitos de salud y seguridad del RD 1407/1992 es igualmente estricta. Por lo tanto, nunca dejaremos de recordar que los EPI deben usarse allá donde sean necesarios y que es absolutamente necesario que estos equipos estén debidamente certificados.

La Silicosis sigue golpeando duro

La publicación reciente de una noticia que ponía de relieve los daños que la silicosis provoca en nuestro país llama la atención por partida doble. Por un lado, por el dramático número de familias que sufren las consecuencias de esta enfermedad en nuestro país; por otro lado, porque esta es una enfermedad que se conoce desde hace tantos y tantos años, que sorprende que no se tomen medidas preventivas destinadas a proteger a los trabajadores frente a esta temible dolencia.

blog silicosis

La silicosis es una enfermedad pulmonar resultante de la inhalación y acumulación de polvo de sílice cristalina y hasta la fecha no se conoce ningún tratamiento eficaz para prevenirla, siendo la única medida eficaz para combatir su incidencia el control de polvo respirable y el diagnóstico precoz.

Lo único bueno que tiene la silicosis es que se trata de un viejo conocido, y existe mucho material que puede ayudarnos a evaluar el nivel de peligro y planificar las medias preventivas destinadas a limitar la cantidad de polvo de sílice respirable.

Así, la bibliografía disponible describe medidas destinadas a reducir o evitar la producción de polvo, su dispersión y su propagación. Además, mientras las medidas de este tipo se implementan en los puestos de trabajo, o se muestren insuficientes para reducir el nivel de exposición a niveles seguros, o directamente no puedan aplicase, se debe recurrir a la utilización de equipos de protección individual respiratoria. Incluso, aun cuando no se sobrepasen los valores límites de exposición ambiental, el empresario pondrá los equipos de protección respiratoria adecuados a disposición de los trabajadores, como un complemento de uso voluntario, siendo el uso de protección respiratoria recomendable incluso en aquellas situaciones en las que no es probable que se sobrepase el valor límite.

Para este tipo de exposición se recomienda el uso de equipos filtrantes contra partículas equipados con filtros de alta eficacia (FF P3 para mascarillas autofiltrantes, o P3 para filtros acoplados a adaptadores faciales). La normativa aplicable a estos equipos se resume en la Tabla 1.

blog silicosis 2

Adicionalmente, no debemos olvidar que en ambientes donde la cantidad de polvo pueda provocar irritación de los ojos de los trabajadores, deben utilizarse gafas de montura integral certificadas según la EN 166:2001 para la protección frente a los gases y partículas de polvo finas (campo de uso 5). Recordar que tanto el número de la norma como el campo de uso correspondiente deben figurar en la montura del protector ocular.

Por último, no dejaremos de insistir en que únicamente los equipos debidamente certificados según el RD 1407/1992 ofrecerán garantías de cumplir con los requisitos de protección que se atribuyen a todo EPI. Además, huelga decir que para que un EPI ofrezca la protección necesaria en cada situación, es absolutamente fundamental hacer una correcta selección del equipo y hacer uso de él según se detalla en las instrucciones del fabricante.

Equipos de Protección Individual para uso en atmósferas ATEX

Una de las peores pesadillas que puede tener el responsable de la Salud y Seguridad en el trabajo es la de planificar las medidas preventivas que deberán tomarse en consideración a la hora de trabajar en atmósferas potencialmente explosivas (atmósferas ATEX).

Afortunadamente, existe regulaciones y guías técnicas destinadas a facilitar la labor de la labor preventiva en este tipo de entornos.

Así, el Real Decreto 681/2003, establece una serie de pautas para la evaluación de los riesgos y medidas de protección de los trabajadores. Una de las medidas de protección contra las explosiones que contiene dicho Real Decreto es el suministro de calzado y ropa de trabajo destinados a minimizar la posibilidad de que se genere una descarga electrostática que pueda dar lugar a la temida ignición de la atmósfera explosiva.

En relación a los equipos a utilizar en atmósferas potencialmente explosivas, el Real Decreto 144/2016 sobre aparatos y sistemas de protección para uso en atmósferas potencialmente explosivas, excluye del ámbito y objeto de aplicación a los Equipos de Protección Individual (EPI). Sin embargo, estos equipos deben proporcionar el nivel adecuado de seguridad respecto a una explosión que se define en esta regulación. Así, se deberá asegurar que los EPI utilizados en estos entornos no acumulen cargas electrostáticas susceptibles de provocar descargas peligrosas.

En este sentido existen una serie de Equipos de Protección Individual que incorporan requisitos destinados disipar las cargas electrostáticas que puedan acumularse:

Sin título

En relación a los tipos de equipos, utilizados en atmósferas ATEX, en los últimos tiempos es habitual la comercialización de calzado disipador de cargas electrostáticas marcado como ESD. En este sentido, la norma UNE-CEN ISO/TR 18690-Guía para la selección de calzado, señala que  el calzado el calzado ESD (descarga electrostática) puede ser calzado antiestático, pero está ensayado de acuerdo con diferentes normas (por ejemplo, EN 61340-4-3). La resistencia eléctrica en este caso es la suma de todas las partes de la cadena conductora desde la punta de los dedos hasta el suelo. El calzado utilizado con el propósito principal de proteger los productos tales como dispositivos electrónicos sensibles no sería considerado como equipo de protección individual y no caería dentro del campo de aplicación de la Directiva Europea de EPI”.

Por último, recordar que como siempre, a la hora de seleccionar cualquier EPI, en primer lugar debemos hacer una cuidadosa evaluación del nivel de riesgos al que nos enfrentamos. Este paso fundamental es en este caso un poco menos arduo ya que disponemos de legislación específica que nos marcará las pautas obligatorias mínimas a tener en consideración a la hora de evaluar los riesgos derivados de las atmósferas ATEX.

Además, jamás deberemos olvidar que sólo un equipo debidamente certificado según los requisitos del Real Decreto 1407/1992 ofrecerá las garantías necesarias para ofrecer la protección requerida por los trabajadores.

En la lucha contra el estrés en el trabajo, los EPI también cuentan

El Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo que se celebra anualmente el 28 de abril promueve la prevención de los accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales en todo el mundo. Es un día en el que se invita a reflexionar a toda la sociedad acerca de la importancia que tienen los accidentes y enfermedades profesionales en nuestra comunidad.

El tema elegido por la Organización Internacional en el Trabajo (OIT) en esta ocasión es el estrés en el trabajo, un factor de riesgo que afecta directamente a la salud y seguridad de los trabajadores que siempre ha estado presente, pero sobre el que no se ha puesto el foco hasta hace relativamente poco.

Para la (OIT), es estrés es la respuesta física y emocional dañina causada por un desequilibrio entre las demandas percibidas y los recursos percibidos y las habilidades de los individuos para lidiar con aquellas demandas.

Hay quien podría decir que los Equipos de Protección Individual (EPI) juegan un papel residual o nulo en la disminución de los niveles de estrés a los que puede estar sometido un trabajador en su tarea. Sin embargo, en el excelente dossier que ha preparado la OIT para este 28 de abril de 2016, y cuya lectura recomendamos encarecidamente a todos/as aquellos/as involucrados/as en la Salud y Seguridad en el Trabajo, se señala que la exposición a agentes peligrosos puede afectar a la sensación de estrés de los trabajadores y a su salud psicológica y mental.

Esta afirmación se puede percibir con mucha mayor claridad en tareas en las que la exposición al peligro por parte de los trabajadores es extrema, como pueden ser las labores de extinción de incendios, operaciones de rescate, trabajos con exposiciones a sustancias químicas o agentes biológicos de riesgo, etc. En todas estas actividades, la exposición a un riesgo que puede amenazar seriamente la salud y seguridad del trabajador, o incluso su propia vida, supone un elemento estresante de por sí.

Si para atajar dichos riesgos se ha recurrido a un EPI, es absolutamente fundamental que el trabajador tenga la certeza absoluta que ese equipo, ese único elemento que se interpone entre ese riesgo tan apremiante y su salud y seguridad, responderá de forma satisfactoria a las altas exigencias a las que la tarea le someterá. En caso de que exista la más mínima duda por parte del trabajador acerca de la adecuación del EPI a la magnitud de los riesgos a los que se enfrenta y a las características de la tarea a realizar, o a la forma correcta de utilizar el EPI, el nivel de estrés al que se verá sometido el portador del EPI se verá incrementado de forma evidente.

Como decíamos, la influencia que pueden tener la correcta selección y uso de los EPI a la hora de mitigar la sensación de estrés asociada a una tarea, es muy evidente en ejemplos como los que veíamos anteriormente. Pero no debemos olvidar nunca que este factor está presente en todas las tareas que impliquen un riesgo para la integridad física y la salud del trabajador.

Por ello, volvemos a insistir, e insistiremos siempre, que es absolutamente fundamental ya no sólo hacer la selección correcta del EPI, de forma que el equipo que finalmente vaya a utilizar el trabajador se adecue al nivel de riesgos evaluado, y se adapte a las características del trabajador; sino que es imprescindible que se seleccione también involucrando a los trabajadores y/o sus representantes, y formar a los usuarios en el uso correcto de los equipos.

Fundamentos para la selección de EPI

Cuando se ha tomado la determinación de hacer uso de los equipos de protección individual, la selección y uso de los mismos debe hacerse según lo dispuesto en el RD 773/1997 sobre la utilización de EPI por los trabajadores. En la figura 1 se dan algunas indicaciones orientativas de los distintos pasos a tener en cuenta a la hora de la selección y uso de los EPI. A continuación, pasaremos a comentar de forma muy breve cada uno de estos pasos.

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Figura 1 Esquema orientativo de selección y uso de EPI

Volvemos a insistir en la importancia de que durante todo el proceso de selección, se involucren a todos los actores comprometidos en la estrategia de selección y uso de los equipos. Desde el empresario, cuya obligación es la de evaluar con detenimiento la naturaleza de los riesgos y las particularidades de la tarea a realizar, hasta los trabajadores y sus representantes, que serán los que tengan que hacer uso de los equipos para salvaguardar su seguridad y salud. Todos ellos conforman un equipo, de cuya perfecta integración y entendimiento dependerá el éxito de los programas de selección y uso de EPI. De esta labor conjunta depende en gran medida la seguridad y salud de los trabajadores durante el uso de EPI.

A modo de conclusión, desde ASEPAL esperamos que factores como el estrés en el trabajo y otros agentes que amenazan la Salud y Seguridad de los Trabajadores vayan desapareciendo paulatinamente de nuestras vidas cotidianas, paso a paso y con el esfuerzo de todos y de todas; hasta que llegue el día en el que en los anales de la Salud y Seguridad en el Trabajo se cuente a modo de anécdota que antiguamente se tenía que dedicar un día al año para reflexionar acerca de un tema tan crucial.

Los viejos rockeros nunca mueren, pero pueden quedarse sordos

En efecto, los viejos rockeros nunca mueren, ya lo decía el famoso Miguel Ríos allá por 1979. Lo que tal vez no sabía en aquel entonces es que los viejos rockeros suelen quedarse sordos.

La confirmación de que el vocalista de AC/DC, Brian Johnson, no podrá acompañar a la banda durante su gira europea por riesgo a quedarse completamente sordo, suma otro caso más de grandes de la música que sufren de una pérdida grave de audición, como Phil Collins, Pete Townshend (The Who), Noel Gallagher (Oasis) o Eric Clapton.

Esperemos que esta desafortunada noticia para el bueno de Brian Johnson sirva para concienciarnos de que el ruido excesivo es una amenaza real, y que debemos protegernos de él.

Los músicos son sólo uno de los sectores afectados por la exposición niveles de ruido excesivo. Así, según datos de la encuesta nacional de gestión de riesgos laborales en empresas del INSHT, el 29,7% de los trabajadores está expuesto a niveles de ruido elevado. El ruido es un agente físico presente en gran multitud de situaciones de nuestra vida, desde nuestros ratos de ocio, a nuestro puesto de trabajo. El ruido afecta a nuestra audición y a otros aspectos de nuestra salud poco a poco, lenta pero progresiva e imparablemente.

Efectos del ruido

Los efectos del ruido sobre la salud pueden clasificarse como auditivos y no auditivos. Los primeros se centran en la función auditiva, mientras que los no auditivos abarcan una serie de efectos que van desde los fisiológicos a los psicológicos.

Dentro de los auditivos podemos mencionar la hipoacusia (provocada por la destrucción de las células ciliadas de la cóclea) y los acufenos (timbre o zumbido en el oído y que puede ser un primer indicio de daño auditivo).

El ruido tiene sin embargo otros efectos no auditivos, que se deben a las reacciones del organismo a la exposición al ruido. El ruido es interpretado por el organismo como una señal de alarma. De forma natural, ante una señal de alarma, el cuerpo se prepara para afrontar una potencial amenaza. El organismo libera en la sangre las denominadas hormonas del estrés que ponen el cuerpo a punto para la acción inmediata, la frecuencia cardiaca y respiratoria se aceleran, aumenta el tono muscular, aumenta la cantidad de glucosa en sangre, etc.

Protección contra el ruido

Las medidas de protección contra el ruido van desde la eliminación directa de la fuente del ruido, hasta el uso de equipos de protección individual. En ocasiones, la implementación de medidas de control distintas al uso de EPI es difícil, como en el caso de un músico. En este tipo de situaciones, la selección y uso correcto de un EPI es absolutamente crucial para la preservación de la salud auditiva.

Como siempre, el primer paso para la seleccionar un EPI es el de conocer a la perfección las condiciones en las que el trabajador está expuesto al riesgo. En el caso del ruido, deberemos tener en cuenta factores como:

  • Características propias del sonido, tales como:
    1. Intensidad (a igual intensidad son más nocivas las frecuencias agudas);
    2. espectro de frecuencias (un sonido puro de alta intensidad produce más daño que un sonido de amplio espectro);
    3. intensidad, emergencia y ritmo (mayor capacidad lesiva del ruido de impulso, de carácter imprevisto y brusco).
  • Duración de la exposición
  • Vulnerabilidad individual. Mayor susceptibilidad coclear por antecedentes de traumatismo craneal, infecciones óticas, tensión arterial elevada
  • Interacción con otras exposiciones (vibraciones, agentes químicos o fármacos ototóxicos pueden incrementar el riesgo de hipoacusia).

Con estos datos, deberemos seleccionar el protector auditivo que ofrezca el nivel de protección adecuado para la exposición (¡atención! Es importante no caer en la sub-protección, pero tampoco deberemos sobre-proteger al usuario).

En el caso de protectores auditivos, encontraremos un amplio espectro de tipos de protectores que pueden cubrir el nivel de protección adecuado que hayamos determinado. Así deberemos tener en cuenta las condiciones propias de la tarea (condiciones de temperatura, humedad, suciedad, etc.), y también las propias del trabajador, ya que como veíamos antes, pueden existir condiciones particulares del trabador que deberán tomarse en consideración para proporcionarle la protección que necesita.

A modo de ejemplo, a continuación citamos algunas situaciones en las que un tipo de protector auditivo concreto puede cubrir las exigencias de la tarea en la que se ubicará:

  • Los procesos auditivos dependientes del nivel pueden ser una solución para ruidos impulsivos e intermitentes.
  • Los protectores auditivos con sistema de comunicación pueden considerarse para formación y otras enseñanzas en áreas ruidosas donde sean precisas instrucciones detalladas, etc.
  • Los protectores auditivos con reducción activa del ruido pueden ser apropiados para sonidos de alto nivel y baja frecuencia.

Por último, debemos establecer un programa de protección auditiva en el que, entre otras cosas se establezcan formaciones específicas orientadas a mejorar el uso de los protectores auditivos por parte de los usuarios (algo tan sencillo en apariencia como ponerse un tapón auditivo, suele hacerse de forma incorrecta), así como programas de revisión de la efectividad de las medidas adoptadas.

Conclusión

La importancia de los protectores auditivos y su correcta selección y uso en la lucha contra las patologías auditivas, es fundamental en determinadas situaciones. Una de estas pruebas es que en la revisión de la Directiva 89/686/CEE, la Comisión Europea ha considerado que los protectores contra ruidos nocivos deber ser considerados EPI de Categoría III, lo cual redundará en un mayor control sobre la calidad de los productos que se ponen en el mercado.

Para finalizar, nos gustaría recoger una de las muestras de la concienciación acerca de la importancia del uso de protectores auditivos, por parte de uno de los miembros del colectivo afectado con el que comenzábamos esta entrada. Así, Chris Martin (Coldplay), quien también adolece de pérdida de audición por exposición a niveles excesivos de ruido, declaraba en 2012: “Desgraciadamente, cuidar de los oídos es algo en lo que uno no piensa hasta que tiene un problema. Me hubiera gustado haberlo tenido en cuenta antes. Ahora, en los conciertos todos usamos tapones auditivos hechos a medida o auriculares para monitorizar el sonido. Desde que he comenzado a proteger mis oídos mi condición no ha empeorado.”

Confiamos en que los problemas de audición por exposición a ruido sea un hecho testimonial en el futuro, en parte debido a una concienciación de la existencia de problema y un avance definitivo en el uso eficaz de medidas preventivas adecuadas para atajar a esta seria amenaza para la salud y seguridad de los trabajadores.

Nuevo Reglamento EPI, definitivamente un paso adelante

A lo largo de este tiempo desde la Asociación hemos ido difundiendo pequeñas píldoras de información acerca de los cambios que introducirá el nuevo reglamento que sustituirá a la veterana Directiva 89/686/CEE.

La celebración en el pasado SICUR de la Jornada sobre el Nuevo Reglamento, en la que contamos con la inestimable participación de Dña. Pilar Cáceres, del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, y por parte del sector de los Prevencionistas, de D. David Pernas, en representación de AESPLA, supuso la primera visión de un texto que en el momento que se apruebe (a lo largo de primer cuatrimestre de 2016), supondrá un paso adelante en lo relativo a las condiciones en las que los EPI se ponen en el mercado.

Pese a que las modificaciones no son absolutamente revolucionarias, sí que suponen una mayor especificación de algunos requisitos que redundarán en definitiva en la mejora de las condiciones de seguridad de los usuarios de los EPI.

De forma muy breve y sucinta, el Reglamento se modifica principalmente en lo siguiente:

  1. Ampliación del ámbito de aplicación a productos de uso privado que protegen contra el calor, la humedad y el agua. En el apartado de las categorías de riesgo, el Reglamento considerará EPI de categoría III aquellos destinados a proteger frente a agentes biológicos nocivos, ahogamiento, corte por sierras de cadena, chorros de alta presión, ruidos nocivos y heridas de bala.
  2. Definición de las responsabilidades de todos los operadores económicos, incluyendo a los distribuidores e importadores. Así el fabricante deberá realizar una evaluación contra los que el EPI está destinado a proteger, así como tener en cuenta tanto los usos previstos del EPI, como los previsibles. Los distribuidores deberán asegurarse que los EPI comercializados cumplen con lo establecido en el Reglamento, en especial en lo relativo a los marcados e informaciones que el Reglamento establece que deben acompañar al EPI.
  3. En lo que concierne a las exigencias documentales, la declaración de conformidad deberá ser entregada con cada EPI o deberá estar accesible para su descarga a través de internet en una dirección que deberá indicarse en el folleto informativo.
  4. El establecimiento de una trazabilidad de los EPI se verá reforzada en el reglamento con la obligación de identificar el equipo con un número de tipo, lote o serie.
  5. El reglamento especifica medidas específicas de vigilancia de mercado, detallando procedimientos de actuación para EPI conformes con el Reglamento que presenten un riesgo o para EPI que presenten algún tipo de incumpliendo formal en lo relativo a la documentación con la que debe entregarse el equipo.
  6. En lo concerniente a la validez de los certificados, se establece que los certificados UE de Tipo (nueva denominación de los certificados CE de Tipo) tendrá una validez máxima de 5 años, definiéndose un procedimiento simplificado de la revisión de los certificados en caso de que no haya habido cambios ni en el equipo ni en el estado del arte.

Por último, el Reglamento establece unos tiempos de transición y adaptación a la nueva legislación. Así, tras su publicación en el DOUE, el reglamento comenzará a aplicarse dos años y veintiún días después, salvo los requisitos relativos a los organismos notificados entre los que se incluye la solicitud de notificación, estos requisitos se aplicarán 6 meses y veintiún días desde la publicación del Reglamento en el DOUE. Durante el periodo de dos años desde la publicación en el DOUE, sólo podrán comercializarse EPI según la Directiva 89/686/CEE.

Después de estos dos años, habrá un año en el que podrán ponerse en el mercado EPI certificados según la Directiva 89/686/CEE y según el Reglamento. Después de este periodo, sólo se emitirán certificados según el nuevo Reglamento.

Durante estos dos años de preparación para la entrada en vigor definitiva del Reglamento (no confundir con la aplicación), la Asociación deberá trabajar conjuntamente con las Administraciones y Organismos notificados para actuar como puente de unión entre el sector de los fabricantes y distribuidores de Equipos de Protección Individual y las autoridades y organismos encargados de implementar de una forma u otra la nueva legislación. Así mismo, no podemos olvidar el apasionante trabajo que tenemos por delante de difusión y comunicación de este proceso a los usuarios finales de los equipos, sector por cuyo bien y seguridad se implementan todas estas regulaciones.

ASEPAL, al igual que ya hizo durante los años 90 durante el nacimiento e implementación del RD 1407/1992  afronta con ilusión este proceso de preparación, implementación y consolidación de este nuevo Reglamento que a buen seguro mejorará las condiciones en las que día a día, los Equipos de Protección Individual son puestos en el mercado.

La hora de la verdad, la Revisión de la Directiva 89/686/CEE ya está aquí

Hace unos meses celebrábamos el 20° aniversario de la ley de prevención de riesgos laborales, este año daremos la bienvenida a una nueva legislación que sucederá al RD 1407/1992 sobre comercialización de Equipos de Protección Individual (EPI). Nuestro Real Decreto ya es todo un veterano. Desde que se aprobó en el año 1992 muchas han sido las horas que todos los actores relacionados con los EPI hemos dedicado a interpretarlo, aplicarlo y difundirlo.

Pero la realidad del mercado ha cambiado sustancialmente, la sociedad ha cambiado, las empresas han cambiado, han cambiado las instituciones y hay que adaptar la legislación que aplica a aquello que utilizamos para proteger los riesgos que nos amenazan tanto en nuestro trabajo como en nuestra vida cotidiana.

En esta entrada haremos una breve mención a los principales cambios que se desprenden del documento que ha salido del Consejo Europeo tras los diálogos tripartitos.

Ámbito de aplicación

En el nuevo Reglamento, se ampliarán los equipos que deberán cumplir los requisitos de seguridad para la comercialización, al considerarse EPI los equipos destinados a ofrecer protección contra el contacto prolongado con el agua (excluyendo el fregado de platos)  y el contacto con superficies calientes hasta 50°C. Éstos serán considerados EPI de categoría I.

Y en relación a las categorías, algunos EPI pasarán a ser EPI de categoría III, como la protección auditiva, la protección contra agentes biológicos o los protectores contra cortes por sierras de cadena.

Además, se contemplan procedimientos de evaluación de la conformidad para EPI adaptados a las particularidades de un usuario individual.

Definición de las obligaciones de los actores económicos

El nuevo reglamento establece responsabilidades muy definidas para todos los actores económicos que participan en el proceso de fabricación y puesta en el mercado de los equipos de protección individual. Así, ahora los importadores y distribuidores tienen unas obligaciones muy definidas.

  • Fabricante: persona física o jurídica que diseña o manda diseñar y/o fabricar un EPI, y lo comercializa con su nombre o marca. Deben asegurarse de que los EPI que pongan en el mercado sean conformes a los requisitos esenciales de salud y seguridad que define el Reglamento y son responsables de someter al EPI a los procedimientos de evaluación de conformidad.
  • Representante autorizado: persona física o jurídica, establecida en la Unión Europea, que es designada por un fabricante para actuar en su nombre en  tareas específicas.
  • Importador: persona física o jurídica establecida en la Unión que introduce EPI de un tercer país en el mercado de la Unión. Al igual que los distribuidores, en la actual directiva los importadores no aparecen con unas responsabilidades y obligaciones determinadas. Los distribuidores deben asegurarse de que el fabricante ha elaborado la documentación técnica, de que el EPI lleva el marcado CE y va acompañado de una declaración de conformidad y de las instrucciones de uso.
  • Distribuidor: persona física o jurídica de la cadena de suministro, distinta del fabricante o el importador, que comercializa EPI. Los distribuidores, que hasta ahora no tenían una responsabilidad definida, actuarán con la debida diligencia con respecto a los requisitos de la propuesta de reglamento, lo que incluye el asegurarse de que el EPI lleva el marcado CE, la declaración de conformidad y de las instrucciones de uso en una lengua que puedan comprender fácilmente los usuarios finales del Estado miembro en el que vaya a comercializarse el EPI. Los distribuidores podrán ser requeridos por las autoridades del país para facilitar toda la información y documentación necesarias, en papel o en formato electrónico, para demostrar la conformidad del EPI, y si fuese preciso a cooperar con ella en cualquier acción adoptada para eliminar los riesgos que plantee el EPI que han comercializado.

Procedimientos de evaluación de la conformidad

Aunque no hay grandes cambios en este sentido, todos los fabricantes que comercialicen EPI de cualquier categoría deberán implementar sistemas de control de forma que se aseguren de que los EPI puestos en el mercado son idénticos a aquellos que fueron evaluados antes de la comercialización.

Validez de los certificados

En principio, con la introducción de este procedimiento, la Comisión pretende alcanzar dos objetivos principales:

  1. Eliminar los certificados CE de Tipo que no están en uso
  2. Acabar con las discusiones acerca de la validez de los certificados una vez que se publica una norma que anula y sustituye a otra.

Este hecho ya había sido tratado por, el Comité Horizontal de Organismos Notificados (comité que trata de armonizar la interpretación de la aplicación de la Directiva 89/686/CEE y las acciones derivadas de ella por parte de los organismos notificados europeos),  que el 26-05-2009 elaboró una Hoja de Recomendación de Uso (RfU) en la que establecía que los certificados emitidos a partir de la publicación de esta hoja tendrían una validez de cinco años. Estas hojas de recomendación de uso plasman un acuerdo al que llegan los organismos notificados europeos sobre una cuestión en concreto, pero al no ser ley, carecen de carácter vinculante legal. Para el desarrollo de esta hoja de recomendación, este comité propuso en su reunión del mes de Marzo un procedimiento para gestionar esta revisión de certificados que, al parecer, la Comisión Europea incluirá en la revisión de la Directiva (y que por tanto tendrá carácter vinculante)

En el nuevo Reglamento, los certificados se emitirán con una validez de cinco años, y se definen procedimientos para su revisión en caso de cambio de norma, cambios en el EPI y un procedimiento de revisión simplificado en el caso de que no se produzcan cambios.

En relación a las revisiones de certificados, tras la publicación del Reglamento en el DOUE, habrá un periodo de 2 años en los que aún podrán comercializarse EPI según la Directiva 89/686/CEE, al tercer año podrán ponerse en el mercado EPI según ambas regulaciones, pero pasado este periodo, sólo podrán ponerse en el mercado EPI según el nuevo Reglamento (los EPI que ya estén en el mercado o en el canal de distribución no se verán afectados en este periodo)

Éste será un periodo de cambio en el que todos los actores relacionados con los EPI deberemos trabajar conjuntamente en aras de la seguridad de los usuarios, al igual que ya lo hicimos hace 25 años, en el momento de la publicación de la Directiva 89/686/CEE.

ASEPAL, mantendrá puntualmente informados a todos sus asociados sobre todos los cambios que supondrá la aplicación de este nuevo Reglamento. Además, invitamos a todos aquellos interesados en los EPI a seguir las novedades sobre este asunto que la Asociación irá a través de su página web www.asepal.es