¿Sabes que en verano también utilizarás EPI?

Llegan las tan ansiadas vacaciones estivales, momento para reponer fuerzas después de un duro año de trabajo. Tiempo de sol, playa, piscina, y todas aquellas actividades que no podemos hacer a diario. Es momento de olvidarnos del trabajo durante unos días y pensar sólo en nosotros/as.

Sin embargo, aunque entremos en un periodo de relax, desde ASEPAL queremos hacer un pequeño recordatorio para que no olvidemos que debemos disfrutar de las actividades propias del verano y las vacaciones con seguridad, y aquí los Equipos de Protección Individual (EPI) también juegan un papel muy importante, aunque pudiera parecernos lo contrario.

De forma general, tenemos asociado el concepto de EPI al ámbito laboral, y gracias a la labor de todos los implicados en la Salud y Seguridad en el Trabajo, sabemos que en nuestros trabajos debemos usar determinados tipos de protección en función de los riesgos a los que nos enfrentemos. No obstante, a veces no tenemos el mismo nivel de concienciación en lo relativo a los EPI que deberíamos usar en la playa, en la piscina, con nuestros/as hijos/as, etc., en esta entrada queremos hacer un brevísimo repaso a los EPI que suelen usarse en las actividades estivales y las normas asociadas a ellos.

¡Protege tus ojos del Sol!

En España, durante los meses de verano, es frecuente que el índice que mide la intensidad ultravioleta procedente de la radiación solar oscile entre 8 y 11.

Así, debemos proteger nuestra piel y nuestros ojos de esta radiación que, siendo muy reconfortante mientras disfrutamos de ella en la playa, en la piscina o en el monte, nos obliga a tomar algunas precauciones. Así, además de proteger nuestra piel, debemos proteger también nuestros ojos.

En efecto, las gafas de sol que utilizamos habitualmente en nuestra vida corriente son un EPI de Categoría I. Ya hemos dicho en otras ocasiones que el ámbito del RD 1407/1992 no se limita a los EPI usados en el entorno laboral, y las gafas de sol son tal vez el ejemplo más representativo de esto.

La norma que describe los requisitos de seguridad de las gafas de sol para uso general es la EN ISO 12312-1:2013, aunque es posible que en el mercado aún se encuentren algunas gafas certificadas con la anterior norma, EN 1836:2005+A1:2007.

¡Nada, chapotea y disfruta!, pero con seguridad

Y es que un refrescante chapuzón es la mejor forma de combatir el calor y disfrutar de nuestros momentos de ocio. La primera regla de seguridad para acercarse al agua es saber nadar, regla que cumple la mayoría de los adultos, pero hay muchos niños y niñas que están aprendiendo a nadar y que necesitarán de ayudas a la flotación.

Las ayudas a la flotación para el aprendizaje de la natación están destinadas a ayudar a aprender a nadar a personas (en particular niños) que están o bien familiarizándose con el medio acuático, o bien adquiriendo las técnicas y estilos de la natación o desarrollando estas habilidades. Este tipo de ayudas a la natación no deben confundirse con las prestaciones que da un chaleco salvavidas (que proporcionan al usuario una sustentación en el agua en posición cara arriba independientemente de sus condiciones físicas), y deben usarse siempre respetando una serie de condiciones de uso y bajo supervisión.

En este nivel de protección estamos hablando de EPI de Categoría II, luego ya se trata de equipos que deben estar debidamente certificados. La norma armonizada que deben cumplir estos EPI es la EN 13138-1:2008.

En situaciones como la práctica de deportes acuáticos, donde sea necesario garantizar la flotabilidad de un nadador ya experimentado, la norma EN ISO 12402 define los requisitos que deben cumplir los chalecos salvavidas, los cuales proporcionan al usuario una sustentación en el agua en posición cara arriba independientemente de sus condiciones físicas; y también de otras ayudas a la flotación (distintas a las que veíamos anteriormente) que requieren que el usuario realice movimientos de natación y otros cambios de postura para mantenerse con la cara fuera del agua. Esta norma se divide en varias partes, las cuales definen a su vez distintos niveles de prestación asociados a distintas condiciones de uso.

Protégete también de los golpes

En verano la climatología invita a realizar muchas actividades como el ciclismo, deportes acuáticos, paseos en moto, etc., que no están exentas de cierto riesgo por golpes o choques.

Para poder gozar de estas actividades durante muchos años, y con salud, conviene proteger diversas partes del cuerpo mediante los siguientes EPI, siempre debidamente certificados según la norma correspondiente:

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Los EPI son siempre EPI

No importa si debemos protegernos en nuestro trabajo, o en nuestra piscina, en la playa o en el campo, jamás debemos olvidar que si existe un riesgo, ¡debemos protegernos!

Si nos debemos proteger con un EPI debemos exigir el mismo nivel de cumplimiento con la legislación vigente para el casco de bombero, que para el pequeño chaleco que le damos a nuestro/a hijo/a que está aprendiendo a nadar. Así pues, al igual que en nuestro trabajo debemos asegurarnos de que los EPI cuentan con el marcado y con el folleto informativo correspondiente, debemos ser igualmente celosos en revisar este tipo de información para los equipos que utilizamos o proporcionamos en nuestros momentos de esparcimiento.

La importancia por velar por la seguridad es la misma independientemente del ámbito, y la necesidad de cumplimiento con los requisitos de salud y seguridad del RD 1407/1992 es igualmente estricta. Por lo tanto, nunca dejaremos de recordar que los EPI deben usarse allá donde sean necesarios y que es absolutamente necesario que estos equipos estén debidamente certificados.

La Silicosis sigue golpeando duro

La publicación reciente de una noticia que ponía de relieve los daños que la silicosis provoca en nuestro país llama la atención por partida doble. Por un lado, por el dramático número de familias que sufren las consecuencias de esta enfermedad en nuestro país; por otro lado, porque esta es una enfermedad que se conoce desde hace tantos y tantos años, que sorprende que no se tomen medidas preventivas destinadas a proteger a los trabajadores frente a esta temible dolencia.

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La silicosis es una enfermedad pulmonar resultante de la inhalación y acumulación de polvo de sílice cristalina y hasta la fecha no se conoce ningún tratamiento eficaz para prevenirla, siendo la única medida eficaz para combatir su incidencia el control de polvo respirable y el diagnóstico precoz.

Lo único bueno que tiene la silicosis es que se trata de un viejo conocido, y existe mucho material que puede ayudarnos a evaluar el nivel de peligro y planificar las medias preventivas destinadas a limitar la cantidad de polvo de sílice respirable.

Así, la bibliografía disponible describe medidas destinadas a reducir o evitar la producción de polvo, su dispersión y su propagación. Además, mientras las medidas de este tipo se implementan en los puestos de trabajo, o se muestren insuficientes para reducir el nivel de exposición a niveles seguros, o directamente no puedan aplicase, se debe recurrir a la utilización de equipos de protección individual respiratoria. Incluso, aun cuando no se sobrepasen los valores límites de exposición ambiental, el empresario pondrá los equipos de protección respiratoria adecuados a disposición de los trabajadores, como un complemento de uso voluntario, siendo el uso de protección respiratoria recomendable incluso en aquellas situaciones en las que no es probable que se sobrepase el valor límite.

Para este tipo de exposición se recomienda el uso de equipos filtrantes contra partículas equipados con filtros de alta eficacia (FF P3 para mascarillas autofiltrantes, o P3 para filtros acoplados a adaptadores faciales). La normativa aplicable a estos equipos se resume en la Tabla 1.

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Adicionalmente, no debemos olvidar que en ambientes donde la cantidad de polvo pueda provocar irritación de los ojos de los trabajadores, deben utilizarse gafas de montura integral certificadas según la EN 166:2001 para la protección frente a los gases y partículas de polvo finas (campo de uso 5). Recordar que tanto el número de la norma como el campo de uso correspondiente deben figurar en la montura del protector ocular.

Por último, no dejaremos de insistir en que únicamente los equipos debidamente certificados según el RD 1407/1992 ofrecerán garantías de cumplir con los requisitos de protección que se atribuyen a todo EPI. Además, huelga decir que para que un EPI ofrezca la protección necesaria en cada situación, es absolutamente fundamental hacer una correcta selección del equipo y hacer uso de él según se detalla en las instrucciones del fabricante.

Equipos de Protección Individual para uso en atmósferas ATEX

Una de las peores pesadillas que puede tener el responsable de la Salud y Seguridad en el trabajo es la de planificar las medidas preventivas que deberán tomarse en consideración a la hora de trabajar en atmósferas potencialmente explosivas (atmósferas ATEX).

Afortunadamente, existe regulaciones y guías técnicas destinadas a facilitar la labor de la labor preventiva en este tipo de entornos.

Así, el Real Decreto 681/2003, establece una serie de pautas para la evaluación de los riesgos y medidas de protección de los trabajadores. Una de las medidas de protección contra las explosiones que contiene dicho Real Decreto es el suministro de calzado y ropa de trabajo destinados a minimizar la posibilidad de que se genere una descarga electrostática que pueda dar lugar a la temida ignición de la atmósfera explosiva.

En relación a los equipos a utilizar en atmósferas potencialmente explosivas, el Real Decreto 144/2016 sobre aparatos y sistemas de protección para uso en atmósferas potencialmente explosivas, excluye del ámbito y objeto de aplicación a los Equipos de Protección Individual (EPI). Sin embargo, estos equipos deben proporcionar el nivel adecuado de seguridad respecto a una explosión que se define en esta regulación. Así, se deberá asegurar que los EPI utilizados en estos entornos no acumulen cargas electrostáticas susceptibles de provocar descargas peligrosas.

En este sentido existen una serie de Equipos de Protección Individual que incorporan requisitos destinados disipar las cargas electrostáticas que puedan acumularse:

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En relación a los tipos de equipos, utilizados en atmósferas ATEX, en los últimos tiempos es habitual la comercialización de calzado disipador de cargas electrostáticas marcado como ESD. En este sentido, la norma UNE-CEN ISO/TR 18690-Guía para la selección de calzado, señala que  el calzado el calzado ESD (descarga electrostática) puede ser calzado antiestático, pero está ensayado de acuerdo con diferentes normas (por ejemplo, EN 61340-4-3). La resistencia eléctrica en este caso es la suma de todas las partes de la cadena conductora desde la punta de los dedos hasta el suelo. El calzado utilizado con el propósito principal de proteger los productos tales como dispositivos electrónicos sensibles no sería considerado como equipo de protección individual y no caería dentro del campo de aplicación de la Directiva Europea de EPI”.

Por último, recordar que como siempre, a la hora de seleccionar cualquier EPI, en primer lugar debemos hacer una cuidadosa evaluación del nivel de riesgos al que nos enfrentamos. Este paso fundamental es en este caso un poco menos arduo ya que disponemos de legislación específica que nos marcará las pautas obligatorias mínimas a tener en consideración a la hora de evaluar los riesgos derivados de las atmósferas ATEX.

Además, jamás deberemos olvidar que sólo un equipo debidamente certificado según los requisitos del Real Decreto 1407/1992 ofrecerá las garantías necesarias para ofrecer la protección requerida por los trabajadores.

En la lucha contra el estrés en el trabajo, los EPI también cuentan

El Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo que se celebra anualmente el 28 de abril promueve la prevención de los accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales en todo el mundo. Es un día en el que se invita a reflexionar a toda la sociedad acerca de la importancia que tienen los accidentes y enfermedades profesionales en nuestra comunidad.

El tema elegido por la Organización Internacional en el Trabajo (OIT) en esta ocasión es el estrés en el trabajo, un factor de riesgo que afecta directamente a la salud y seguridad de los trabajadores que siempre ha estado presente, pero sobre el que no se ha puesto el foco hasta hace relativamente poco.

Para la (OIT), es estrés es la respuesta física y emocional dañina causada por un desequilibrio entre las demandas percibidas y los recursos percibidos y las habilidades de los individuos para lidiar con aquellas demandas.

Hay quien podría decir que los Equipos de Protección Individual (EPI) juegan un papel residual o nulo en la disminución de los niveles de estrés a los que puede estar sometido un trabajador en su tarea. Sin embargo, en el excelente dossier que ha preparado la OIT para este 28 de abril de 2016, y cuya lectura recomendamos encarecidamente a todos/as aquellos/as involucrados/as en la Salud y Seguridad en el Trabajo, se señala que la exposición a agentes peligrosos puede afectar a la sensación de estrés de los trabajadores y a su salud psicológica y mental.

Esta afirmación se puede percibir con mucha mayor claridad en tareas en las que la exposición al peligro por parte de los trabajadores es extrema, como pueden ser las labores de extinción de incendios, operaciones de rescate, trabajos con exposiciones a sustancias químicas o agentes biológicos de riesgo, etc. En todas estas actividades, la exposición a un riesgo que puede amenazar seriamente la salud y seguridad del trabajador, o incluso su propia vida, supone un elemento estresante de por sí.

Si para atajar dichos riesgos se ha recurrido a un EPI, es absolutamente fundamental que el trabajador tenga la certeza absoluta que ese equipo, ese único elemento que se interpone entre ese riesgo tan apremiante y su salud y seguridad, responderá de forma satisfactoria a las altas exigencias a las que la tarea le someterá. En caso de que exista la más mínima duda por parte del trabajador acerca de la adecuación del EPI a la magnitud de los riesgos a los que se enfrenta y a las características de la tarea a realizar, o a la forma correcta de utilizar el EPI, el nivel de estrés al que se verá sometido el portador del EPI se verá incrementado de forma evidente.

Como decíamos, la influencia que pueden tener la correcta selección y uso de los EPI a la hora de mitigar la sensación de estrés asociada a una tarea, es muy evidente en ejemplos como los que veíamos anteriormente. Pero no debemos olvidar nunca que este factor está presente en todas las tareas que impliquen un riesgo para la integridad física y la salud del trabajador.

Por ello, volvemos a insistir, e insistiremos siempre, que es absolutamente fundamental ya no sólo hacer la selección correcta del EPI, de forma que el equipo que finalmente vaya a utilizar el trabajador se adecue al nivel de riesgos evaluado, y se adapte a las características del trabajador; sino que es imprescindible que se seleccione también involucrando a los trabajadores y/o sus representantes, y formar a los usuarios en el uso correcto de los equipos.

Fundamentos para la selección de EPI

Cuando se ha tomado la determinación de hacer uso de los equipos de protección individual, la selección y uso de los mismos debe hacerse según lo dispuesto en el RD 773/1997 sobre la utilización de EPI por los trabajadores. En la figura 1 se dan algunas indicaciones orientativas de los distintos pasos a tener en cuenta a la hora de la selección y uso de los EPI. A continuación, pasaremos a comentar de forma muy breve cada uno de estos pasos.

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Figura 1 Esquema orientativo de selección y uso de EPI

Volvemos a insistir en la importancia de que durante todo el proceso de selección, se involucren a todos los actores comprometidos en la estrategia de selección y uso de los equipos. Desde el empresario, cuya obligación es la de evaluar con detenimiento la naturaleza de los riesgos y las particularidades de la tarea a realizar, hasta los trabajadores y sus representantes, que serán los que tengan que hacer uso de los equipos para salvaguardar su seguridad y salud. Todos ellos conforman un equipo, de cuya perfecta integración y entendimiento dependerá el éxito de los programas de selección y uso de EPI. De esta labor conjunta depende en gran medida la seguridad y salud de los trabajadores durante el uso de EPI.

A modo de conclusión, desde ASEPAL esperamos que factores como el estrés en el trabajo y otros agentes que amenazan la Salud y Seguridad de los Trabajadores vayan desapareciendo paulatinamente de nuestras vidas cotidianas, paso a paso y con el esfuerzo de todos y de todas; hasta que llegue el día en el que en los anales de la Salud y Seguridad en el Trabajo se cuente a modo de anécdota que antiguamente se tenía que dedicar un día al año para reflexionar acerca de un tema tan crucial.

Los viejos rockeros nunca mueren, pero pueden quedarse sordos

En efecto, los viejos rockeros nunca mueren, ya lo decía el famoso Miguel Ríos allá por 1979. Lo que tal vez no sabía en aquel entonces es que los viejos rockeros suelen quedarse sordos.

La confirmación de que el vocalista de AC/DC, Brian Johnson, no podrá acompañar a la banda durante su gira europea por riesgo a quedarse completamente sordo, suma otro caso más de grandes de la música que sufren de una pérdida grave de audición, como Phil Collins, Pete Townshend (The Who), Noel Gallagher (Oasis) o Eric Clapton.

Esperemos que esta desafortunada noticia para el bueno de Brian Johnson sirva para concienciarnos de que el ruido excesivo es una amenaza real, y que debemos protegernos de él.

Los músicos son sólo uno de los sectores afectados por la exposición niveles de ruido excesivo. Así, según datos de la encuesta nacional de gestión de riesgos laborales en empresas del INSHT, el 29,7% de los trabajadores está expuesto a niveles de ruido elevado. El ruido es un agente físico presente en gran multitud de situaciones de nuestra vida, desde nuestros ratos de ocio, a nuestro puesto de trabajo. El ruido afecta a nuestra audición y a otros aspectos de nuestra salud poco a poco, lenta pero progresiva e imparablemente.

Efectos del ruido

Los efectos del ruido sobre la salud pueden clasificarse como auditivos y no auditivos. Los primeros se centran en la función auditiva, mientras que los no auditivos abarcan una serie de efectos que van desde los fisiológicos a los psicológicos.

Dentro de los auditivos podemos mencionar la hipoacusia (provocada por la destrucción de las células ciliadas de la cóclea) y los acufenos (timbre o zumbido en el oído y que puede ser un primer indicio de daño auditivo).

El ruido tiene sin embargo otros efectos no auditivos, que se deben a las reacciones del organismo a la exposición al ruido. El ruido es interpretado por el organismo como una señal de alarma. De forma natural, ante una señal de alarma, el cuerpo se prepara para afrontar una potencial amenaza. El organismo libera en la sangre las denominadas hormonas del estrés que ponen el cuerpo a punto para la acción inmediata, la frecuencia cardiaca y respiratoria se aceleran, aumenta el tono muscular, aumenta la cantidad de glucosa en sangre, etc.

Protección contra el ruido

Las medidas de protección contra el ruido van desde la eliminación directa de la fuente del ruido, hasta el uso de equipos de protección individual. En ocasiones, la implementación de medidas de control distintas al uso de EPI es difícil, como en el caso de un músico. En este tipo de situaciones, la selección y uso correcto de un EPI es absolutamente crucial para la preservación de la salud auditiva.

Como siempre, el primer paso para la seleccionar un EPI es el de conocer a la perfección las condiciones en las que el trabajador está expuesto al riesgo. En el caso del ruido, deberemos tener en cuenta factores como:

  • Características propias del sonido, tales como:
    1. Intensidad (a igual intensidad son más nocivas las frecuencias agudas);
    2. espectro de frecuencias (un sonido puro de alta intensidad produce más daño que un sonido de amplio espectro);
    3. intensidad, emergencia y ritmo (mayor capacidad lesiva del ruido de impulso, de carácter imprevisto y brusco).
  • Duración de la exposición
  • Vulnerabilidad individual. Mayor susceptibilidad coclear por antecedentes de traumatismo craneal, infecciones óticas, tensión arterial elevada
  • Interacción con otras exposiciones (vibraciones, agentes químicos o fármacos ototóxicos pueden incrementar el riesgo de hipoacusia).

Con estos datos, deberemos seleccionar el protector auditivo que ofrezca el nivel de protección adecuado para la exposición (¡atención! Es importante no caer en la sub-protección, pero tampoco deberemos sobre-proteger al usuario).

En el caso de protectores auditivos, encontraremos un amplio espectro de tipos de protectores que pueden cubrir el nivel de protección adecuado que hayamos determinado. Así deberemos tener en cuenta las condiciones propias de la tarea (condiciones de temperatura, humedad, suciedad, etc.), y también las propias del trabajador, ya que como veíamos antes, pueden existir condiciones particulares del trabador que deberán tomarse en consideración para proporcionarle la protección que necesita.

A modo de ejemplo, a continuación citamos algunas situaciones en las que un tipo de protector auditivo concreto puede cubrir las exigencias de la tarea en la que se ubicará:

  • Los procesos auditivos dependientes del nivel pueden ser una solución para ruidos impulsivos e intermitentes.
  • Los protectores auditivos con sistema de comunicación pueden considerarse para formación y otras enseñanzas en áreas ruidosas donde sean precisas instrucciones detalladas, etc.
  • Los protectores auditivos con reducción activa del ruido pueden ser apropiados para sonidos de alto nivel y baja frecuencia.

Por último, debemos establecer un programa de protección auditiva en el que, entre otras cosas se establezcan formaciones específicas orientadas a mejorar el uso de los protectores auditivos por parte de los usuarios (algo tan sencillo en apariencia como ponerse un tapón auditivo, suele hacerse de forma incorrecta), así como programas de revisión de la efectividad de las medidas adoptadas.

Conclusión

La importancia de los protectores auditivos y su correcta selección y uso en la lucha contra las patologías auditivas, es fundamental en determinadas situaciones. Una de estas pruebas es que en la revisión de la Directiva 89/686/CEE, la Comisión Europea ha considerado que los protectores contra ruidos nocivos deber ser considerados EPI de Categoría III, lo cual redundará en un mayor control sobre la calidad de los productos que se ponen en el mercado.

Para finalizar, nos gustaría recoger una de las muestras de la concienciación acerca de la importancia del uso de protectores auditivos, por parte de uno de los miembros del colectivo afectado con el que comenzábamos esta entrada. Así, Chris Martin (Coldplay), quien también adolece de pérdida de audición por exposición a niveles excesivos de ruido, declaraba en 2012: “Desgraciadamente, cuidar de los oídos es algo en lo que uno no piensa hasta que tiene un problema. Me hubiera gustado haberlo tenido en cuenta antes. Ahora, en los conciertos todos usamos tapones auditivos hechos a medida o auriculares para monitorizar el sonido. Desde que he comenzado a proteger mis oídos mi condición no ha empeorado.”

Confiamos en que los problemas de audición por exposición a ruido sea un hecho testimonial en el futuro, en parte debido a una concienciación de la existencia de problema y un avance definitivo en el uso eficaz de medidas preventivas adecuadas para atajar a esta seria amenaza para la salud y seguridad de los trabajadores.

Nuevo Reglamento EPI, definitivamente un paso adelante

A lo largo de este tiempo desde la Asociación hemos ido difundiendo pequeñas píldoras de información acerca de los cambios que introducirá el nuevo reglamento que sustituirá a la veterana Directiva 89/686/CEE.

La celebración en el pasado SICUR de la Jornada sobre el Nuevo Reglamento, en la que contamos con la inestimable participación de Dña. Pilar Cáceres, del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, y por parte del sector de los Prevencionistas, de D. David Pernas, en representación de AESPLA, supuso la primera visión de un texto que en el momento que se apruebe (a lo largo de primer cuatrimestre de 2016), supondrá un paso adelante en lo relativo a las condiciones en las que los EPI se ponen en el mercado.

Pese a que las modificaciones no son absolutamente revolucionarias, sí que suponen una mayor especificación de algunos requisitos que redundarán en definitiva en la mejora de las condiciones de seguridad de los usuarios de los EPI.

De forma muy breve y sucinta, el Reglamento se modifica principalmente en lo siguiente:

  1. Ampliación del ámbito de aplicación a productos de uso privado que protegen contra el calor, la humedad y el agua. En el apartado de las categorías de riesgo, el Reglamento considerará EPI de categoría III aquellos destinados a proteger frente a agentes biológicos nocivos, ahogamiento, corte por sierras de cadena, chorros de alta presión, ruidos nocivos y heridas de bala.
  2. Definición de las responsabilidades de todos los operadores económicos, incluyendo a los distribuidores e importadores. Así el fabricante deberá realizar una evaluación contra los que el EPI está destinado a proteger, así como tener en cuenta tanto los usos previstos del EPI, como los previsibles. Los distribuidores deberán asegurarse que los EPI comercializados cumplen con lo establecido en el Reglamento, en especial en lo relativo a los marcados e informaciones que el Reglamento establece que deben acompañar al EPI.
  3. En lo que concierne a las exigencias documentales, la declaración de conformidad deberá ser entregada con cada EPI o deberá estar accesible para su descarga a través de internet en una dirección que deberá indicarse en el folleto informativo.
  4. El establecimiento de una trazabilidad de los EPI se verá reforzada en el reglamento con la obligación de identificar el equipo con un número de tipo, lote o serie.
  5. El reglamento especifica medidas específicas de vigilancia de mercado, detallando procedimientos de actuación para EPI conformes con el Reglamento que presenten un riesgo o para EPI que presenten algún tipo de incumpliendo formal en lo relativo a la documentación con la que debe entregarse el equipo.
  6. En lo concerniente a la validez de los certificados, se establece que los certificados UE de Tipo (nueva denominación de los certificados CE de Tipo) tendrá una validez máxima de 5 años, definiéndose un procedimiento simplificado de la revisión de los certificados en caso de que no haya habido cambios ni en el equipo ni en el estado del arte.

Por último, el Reglamento establece unos tiempos de transición y adaptación a la nueva legislación. Así, tras su publicación en el DOUE, el reglamento comenzará a aplicarse dos años y veintiún días después, salvo los requisitos relativos a los organismos notificados entre los que se incluye la solicitud de notificación, estos requisitos se aplicarán 6 meses y veintiún días desde la publicación del Reglamento en el DOUE. Durante el periodo de dos años desde la publicación en el DOUE, sólo podrán comercializarse EPI según la Directiva 89/686/CEE.

Después de estos dos años, habrá un año en el que podrán ponerse en el mercado EPI certificados según la Directiva 89/686/CEE y según el Reglamento. Después de este periodo, sólo se emitirán certificados según el nuevo Reglamento.

Durante estos dos años de preparación para la entrada en vigor definitiva del Reglamento (no confundir con la aplicación), la Asociación deberá trabajar conjuntamente con las Administraciones y Organismos notificados para actuar como puente de unión entre el sector de los fabricantes y distribuidores de Equipos de Protección Individual y las autoridades y organismos encargados de implementar de una forma u otra la nueva legislación. Así mismo, no podemos olvidar el apasionante trabajo que tenemos por delante de difusión y comunicación de este proceso a los usuarios finales de los equipos, sector por cuyo bien y seguridad se implementan todas estas regulaciones.

ASEPAL, al igual que ya hizo durante los años 90 durante el nacimiento e implementación del RD 1407/1992  afronta con ilusión este proceso de preparación, implementación y consolidación de este nuevo Reglamento que a buen seguro mejorará las condiciones en las que día a día, los Equipos de Protección Individual son puestos en el mercado.

La hora de la verdad, la Revisión de la Directiva 89/686/CEE ya está aquí

Hace unos meses celebrábamos el 20° aniversario de la ley de prevención de riesgos laborales, este año daremos la bienvenida a una nueva legislación que sucederá al RD 1407/1992 sobre comercialización de Equipos de Protección Individual (EPI). Nuestro Real Decreto ya es todo un veterano. Desde que se aprobó en el año 1992 muchas han sido las horas que todos los actores relacionados con los EPI hemos dedicado a interpretarlo, aplicarlo y difundirlo.

Pero la realidad del mercado ha cambiado sustancialmente, la sociedad ha cambiado, las empresas han cambiado, han cambiado las instituciones y hay que adaptar la legislación que aplica a aquello que utilizamos para proteger los riesgos que nos amenazan tanto en nuestro trabajo como en nuestra vida cotidiana.

En esta entrada haremos una breve mención a los principales cambios que se desprenden del documento que ha salido del Consejo Europeo tras los diálogos tripartitos.

Ámbito de aplicación

En el nuevo Reglamento, se ampliarán los equipos que deberán cumplir los requisitos de seguridad para la comercialización, al considerarse EPI los equipos destinados a ofrecer protección contra el contacto prolongado con el agua (excluyendo el fregado de platos)  y el contacto con superficies calientes hasta 50°C. Éstos serán considerados EPI de categoría I.

Y en relación a las categorías, algunos EPI pasarán a ser EPI de categoría III, como la protección auditiva, la protección contra agentes biológicos o los protectores contra cortes por sierras de cadena.

Además, se contemplan procedimientos de evaluación de la conformidad para EPI adaptados a las particularidades de un usuario individual.

Definición de las obligaciones de los actores económicos

El nuevo reglamento establece responsabilidades muy definidas para todos los actores económicos que participan en el proceso de fabricación y puesta en el mercado de los equipos de protección individual. Así, ahora los importadores y distribuidores tienen unas obligaciones muy definidas.

  • Fabricante: persona física o jurídica que diseña o manda diseñar y/o fabricar un EPI, y lo comercializa con su nombre o marca. Deben asegurarse de que los EPI que pongan en el mercado sean conformes a los requisitos esenciales de salud y seguridad que define el Reglamento y son responsables de someter al EPI a los procedimientos de evaluación de conformidad.
  • Representante autorizado: persona física o jurídica, establecida en la Unión Europea, que es designada por un fabricante para actuar en su nombre en  tareas específicas.
  • Importador: persona física o jurídica establecida en la Unión que introduce EPI de un tercer país en el mercado de la Unión. Al igual que los distribuidores, en la actual directiva los importadores no aparecen con unas responsabilidades y obligaciones determinadas. Los distribuidores deben asegurarse de que el fabricante ha elaborado la documentación técnica, de que el EPI lleva el marcado CE y va acompañado de una declaración de conformidad y de las instrucciones de uso.
  • Distribuidor: persona física o jurídica de la cadena de suministro, distinta del fabricante o el importador, que comercializa EPI. Los distribuidores, que hasta ahora no tenían una responsabilidad definida, actuarán con la debida diligencia con respecto a los requisitos de la propuesta de reglamento, lo que incluye el asegurarse de que el EPI lleva el marcado CE, la declaración de conformidad y de las instrucciones de uso en una lengua que puedan comprender fácilmente los usuarios finales del Estado miembro en el que vaya a comercializarse el EPI. Los distribuidores podrán ser requeridos por las autoridades del país para facilitar toda la información y documentación necesarias, en papel o en formato electrónico, para demostrar la conformidad del EPI, y si fuese preciso a cooperar con ella en cualquier acción adoptada para eliminar los riesgos que plantee el EPI que han comercializado.

Procedimientos de evaluación de la conformidad

Aunque no hay grandes cambios en este sentido, todos los fabricantes que comercialicen EPI de cualquier categoría deberán implementar sistemas de control de forma que se aseguren de que los EPI puestos en el mercado son idénticos a aquellos que fueron evaluados antes de la comercialización.

Validez de los certificados

En principio, con la introducción de este procedimiento, la Comisión pretende alcanzar dos objetivos principales:

  1. Eliminar los certificados CE de Tipo que no están en uso
  2. Acabar con las discusiones acerca de la validez de los certificados una vez que se publica una norma que anula y sustituye a otra.

Este hecho ya había sido tratado por, el Comité Horizontal de Organismos Notificados (comité que trata de armonizar la interpretación de la aplicación de la Directiva 89/686/CEE y las acciones derivadas de ella por parte de los organismos notificados europeos),  que el 26-05-2009 elaboró una Hoja de Recomendación de Uso (RfU) en la que establecía que los certificados emitidos a partir de la publicación de esta hoja tendrían una validez de cinco años. Estas hojas de recomendación de uso plasman un acuerdo al que llegan los organismos notificados europeos sobre una cuestión en concreto, pero al no ser ley, carecen de carácter vinculante legal. Para el desarrollo de esta hoja de recomendación, este comité propuso en su reunión del mes de Marzo un procedimiento para gestionar esta revisión de certificados que, al parecer, la Comisión Europea incluirá en la revisión de la Directiva (y que por tanto tendrá carácter vinculante)

En el nuevo Reglamento, los certificados se emitirán con una validez de cinco años, y se definen procedimientos para su revisión en caso de cambio de norma, cambios en el EPI y un procedimiento de revisión simplificado en el caso de que no se produzcan cambios.

En relación a las revisiones de certificados, tras la publicación del Reglamento en el DOUE, habrá un periodo de 2 años en los que aún podrán comercializarse EPI según la Directiva 89/686/CEE, al tercer año podrán ponerse en el mercado EPI según ambas regulaciones, pero pasado este periodo, sólo podrán ponerse en el mercado EPI según el nuevo Reglamento (los EPI que ya estén en el mercado o en el canal de distribución no se verán afectados en este periodo)

Éste será un periodo de cambio en el que todos los actores relacionados con los EPI deberemos trabajar conjuntamente en aras de la seguridad de los usuarios, al igual que ya lo hicimos hace 25 años, en el momento de la publicación de la Directiva 89/686/CEE.

ASEPAL, mantendrá puntualmente informados a todos sus asociados sobre todos los cambios que supondrá la aplicación de este nuevo Reglamento. Además, invitamos a todos aquellos interesados en los EPI a seguir las novedades sobre este asunto que la Asociación irá a través de su página web www.asepal.es

Objetivo 2016: Mejora de la salud y seguridad de los trabajadores

Con el inicio del año, todos nos fijamos una serie de proyectos que deseamos completar a lo largo de los próximos 365 días (este año 366). Por una vez, vamos a hacer un propósito de verdad, el mejor que puede hacerse: poner todo nuestro empeño en mejorar la Salud y Seguridad en el Trabajo (SST). Decimos que es el mejor propósito posible, porque esta determinación puede salvarnos la vida, o salvársela a muchos de nuestros conocidos.

Según indica UGT en su informe de Enfermedades Profesionales (EE PP) de noviembre de 2015, “cada día 2 trabajadores fallecen en España como consecuencia de su trabajo, 11 sufren un accidente grave, 1.414 tienen un accidente leve y 1.960 sufren un accidente sin baja en el transcurso de su actividad. Además, cada día son víctimas de una enfermedad profesional en España 54 personas.” Son cifras alarmantes, que junto con los aumentos en el número de accidentes de trabajo y el índice de incidencia de los mismos, constituyen una clara señal de alarma acerca de que hay un gran campo de mejora en nuestras estrategias de prevención de riesgos laborales, y de promoción y vigilancia de la SST.

Las estadísticas por accidentes son alarmantes, pero por desgracia suelen acaparar toda nuestra atención dejando en segundo plano otro de los grandes dramas de nuestra sociedad: las EE PP. Los datos sobre EE PP proporcionados por la Seguridad Social revelan que por detrás de causas de EE PP como las posturas forzadas en el trabajo, los principales agentes causales de enfermedades son Hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH), productos de destilación del carbón, diversas sustancias  y agentes que son inhalados, sustancias y agentes que causan irritación de la piel,  y otros agentes químicos como metales, fenoles, etc. En estos casos, el efecto barrera que debe constituir el Equipo de Protección Individual, resulta determinante en la lucha contra este drama social.

Antes de continuar, es imprescindible resaltar que para la lucha contra los accidentes y enfermedades profesionales, deben adoptarse medidas tales como las contempladas en la reciente Estrategia Española de Salud y Seguridad en el Trabajo, y todos aquellos recursos preventivos que contempla la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Pero como siempre, existirán situaciones en las que el uso del EPI sea la única alternativa viable para la protección de los trabajadores frente a los efectos de agentes tales como los que mencionábamos más arriba.

En cuanto a uso de EPI, la VII Encuesta Nacional sobre Condiciones de Trabajo muestra que más del 35% de los trabajadores están obligados a utilizar EPI en su puesto de trabajo. Sin embargo, la realidad en el día a día de las empresas, evidencia que en algunas ocasiones el uso del EPI se omite (afortunadamente la conciencia social, y el trabajo conjunto de Administraciones, Empresas y Sindicatos hacen esta situación cada vez menos frecuente); y en otras ocasiones, el EPI no se utiliza de la forma adecuada, según especifica el fabricante en sus instrucciones de uso.

Un ejemplo de este último caso lo encontramos en los resultados del estudio realizado por FREMAP acerca de la eficacia en la utilización de los equipos de protección respiratoria.  Una de las conclusiones de este estudio es que, sólo en el 13,6% de los casos de estudio, se superaron las pruebas de ajuste de las mascarillas filtrantes FFP1, FFP2 y FFP3, siendo éste uno de los parámetros fundamentales para la correcta protección de este tipo de equipos.

Como siempre, desde ASEPAL insistimos en que pese a que el EPI es el último recurso preventivo al que acudir en materia de prevención de riesgos laborales, el uso, y sobre todo el uso correcto de EPI en los lugares de trabajo donde se haya determinado necesaria la utilización de estos equipos, constituye una herramienta eficaz en la lucha contra los accidentes y enfermedades profesionales. ASEPAL se mantendrá firme en su compromiso de proporcionar información acerca de la normativa que deben cumplir los equipos, y acerca de las pautas para la correcta selección de los EPI, con el único fin de cubrir nuestra misión social principal de contribuir a reducir la siniestralidad.

Calzado de uso profesional, mucho más que calzado de seguridad

A menudo, cuando hablamos del calzado que utilizan los trabajadores para protegerse de los riesgos que pueden encontrarse en el medio laboral, la primera imagen que viene a nuestras mentes es la de un calzado de seguridad, con una puntera de protección resistente a los impactos de hasta 200 J. Es habitual asimilar el calzado de uso laboral al calzado de seguridad, olvidando que en el medio laboral, hay muchos más riesgos de los que debemos protegernos, mucho más allá de la caída de objetos. De hecho, hay entornos laborales en los que se ha eliminado o no existe el riesgo por caída de objetos, pero subyacen otro tipo de riesgos para los que deberemos ofrecer protección la protección adecuada.

En estas fechas navideñas, vemos un gran número de trabajadores que, en general no están expuestos a un riesgo de caída de objetos sobre el pie, pero que sí pueden estar expuestos a una caída al mismo nivel, por un resbalón, o que pasarán una gran parte de su jornada laboral de pie.

En estos casos, y según se desprende de la información proporcionada por la especificación técnica CEN ISO/TR 18690,  características que incorpora o puede incorporar el calzado, como la resistencia al deslizamiento, o la absorción de energía en la zona del tacón, pueden prevenir los riesgos derivados de los factores que apuntábamos más arriba.

En estos casos, y como en todo proceso de selección de EPI, deberemos evaluar los riesgos presentes en el medio, determinar su magnitud y seleccionar el EPI que mejor se adecúe al nivel de riesgos evaluado y que se adapte a las características propias del trabajador y de la tarea a realizar.

En el mercado existen calzados de trabajo certificados según la EN ISO 20347:2012, los  cuales pese a no estar destinados a ofrecer protección frente a riesgos derivados de la caída de objetos (no incorporan puntera de protección), han sido ensayados y certificados para ofrecer protección a riesgos como, por ejemplo, derivados del deslizamiento sobre superficies contaminadas con agua, aceites, detergentes, etc.

Como siempre, la utilización de EPI deberá contemplarse únicamente cuando el resto de medidas preventivas previstas por la Ley de Prevención de Riesgos ya hayan sido consideradas. Sin embargo, para que el EPI cumpla su función de manera  adecuada, deberá haber sido debidamente certificado en el cumplimiento de los requisitos esenciales de salud y seguridad que prevé el RD 1407/1992 para los equipos de protección individual.

¿Con esquís y a lo loco? Protégete también en la pista

Cuando llega el invierno, muchos aficionados al esquí comienzan a desempolvar sus equipos de cara a afrontar una nueva temporada de su deporte favorito. Deporte que sin entrar dentro del grupo de deportes de riesgo (salvo algunas prácticas excepcionales y extremas), no está carente de peligros.

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Como ya hicimos en una entrada anterior, queremos recordar que no debemos descuidar nuestra protección en nuestra vida cotidiana. A estas alturas de la película, y gracias al esfuerzo de muchas personas que han dedicado su vida a la prevención de riesgos laborales, existe una gran conciencia de que la protección en el ámbito laboral es fundamental. Sin embargo, en nuestro día a día, en ocasiones bajamos la guardia, tendemos a menospreciar o incluso omitir de nuestra mente la existencia de peligros y por tanto, la necesidad de protegernos.

En el deporte, al igual que el trabajo, existen equipos específicamente diseñados para ofrecer protección frente a determinados riesgos. Estos equipos son considerados Equipos de Protección Individual (EPI), y que deben cumplir con los mismos requisitos de salud y seguridad que prevé el RD 1407/1992. Es decir, los EPI que utilizamos al practicar deporte también deberán estar certificados, cuando el nivel de riesgos al hacer frente lo requiera. Los equipos que detallamos a continuación, y que son de uso habitual en la práctica del esquí, son todos ellos EPI de categoría II, y que por lo tanto deben ser sometidos al proceso de certificación por parte de un organismo notificado.

En la práctica del esquí, es importante prestar atención (además de a las indicaciones de seguridad de la pista), a la protección de cabeza, ojos y tronco:

  1. Protección de la cabeza. La norma EN 1077:2007 describe los requisitos que deben cumplir los cascos para esquiadores alpinos y “snowboarders”. La norma define dos clases de cascos para esquiadores alpinos, “snowboarders” y grupos similares, incluyendo niños y participantes en competiciones. Los principales requisitos que detalla se centran en la construcción y campo de visión del casco, capacidad del equipo para absorber impactos, resistencia a la penetración, propiedades del sistema de protección, etc.
  2. Protección del dorso. En este caso, no existe una norma específica para la protección de la columna vertebral de los esquiadores, como sucedía en el caso de los cascos. Sin embargo, la mayoría de las protecciones que podemos encontrar en el mercado han sido ensayadas para superar los requisitos que la norma EN 1621-2:2014 impone para los protectores de espalda para motociclistas.
  3. Protección ocular. Durante la práctica del esquí el ojo está expuesto a radiaciones ópticas (UV, visible e infrarrojo), y al impacto con partículas. Para la protección específica del esquiador, la norma EN 174:2001 define los requisitos que deben cumplir las gafas de montura integral para esquiadores alpinos.

Como siempre, no debemos olvidar que los principios de selección que aplican a los EPI que utilizamos en el ámbito laboral, también aplican a este tipo de ámbitos. Por lo tanto, además de exigir que los EPI que utilizamos en la práctica el esquí, estén debidamente certificados, deberemos prestar atención a que los equipos de adapten a nuestras particularidades físicas, así como a la tarea en los que lo vamos a utilizar. Todo ello sin olvidar que cada EPI deberá suministrarse siempre con el correspondiente folleto informativo y el marcado preceptivo que indique la norma bajo la cual se certifique.